viernes, 5 de diciembre de 2008

El Caganer


Figura obligada en los belenes ochocentistas, se consideraba que con su deposición abonaba la tierra del belén para el año siguiente y con ella la salud y la tranquilidad de cuerpo y alma, características de reminiscencias bien lejanas en el tiempo. Hacer figurar este hombrecito en el belén comportaba suerte y alegría al hogar, y no hacerlo atraía la desgracia
El caganer (cagón) es una figura de los belenes (pessebres) de Cataluña, a menudo oculta en un rincón, detrás de un arbusto, donde hace sus necesidades al aire libre. Vestido, generalmente, con camisa blanca, pantalones oscuros, faja y barretina rojas, con frecuencia con pipa. El hombre que caga, el hombre que hace sus necesidades son otros nombres que se le han atribuido.
El origen del caganer parece ser que se sitúa entre el cambio de los siglos XVII y XVIII, en pleno Barroco, un movimiento cultural y artística que se caracterizaba por un realismo exagerado. Para entonces no figuraba solamente en el Belén sino que se han encontrado caganers en azulejos que le representan explicando historias. Los caganers aparecen ya en los belenes catalanes a finales del siglo XVII, aún cuando no se popularizaron del todo hasta el XIX y principios del XX.
Actualmente, la producción artesana dirigida a coleccionistas de este elemento belenista hace que represente personajes muy variados como políticos, guardias civiles o mossos d'esquadra, los reyes magos, el papa Noel, monjas y curas, pastores, jugadores del Barça o del Español, brujas, el "negro de Banyoles", ejecutivos, legionarios romanos o bomberos sin dejar de estar en su posición característica. El payes no ha dejado, no obstante, de ser la forma más popular y tradicional. Además de caganers, y en la misma línea escatológica, últimamente también aparecen "pixaners" ("meones") en los belenes. Las características especiales de este personaje hacen que sea objeto de colección, al margen de su componente de miembro de los tradicionales belenes, y así han surgido asociaciones de estudiosos y coleccionistas de caganers.

jueves, 21 de febrero de 2008

Decálogo de la ternura

Todos tenemos necesidad de dar y recibir amor. Si no lo hacemos así, la vida se oscurece.
Para vivir la ternura no se necesitan grandes cualidades. Basta expresar con espontaneidad el amor, sin avergonzarse.
La verdadera ternura se conjuga en voz activa y voz pasiva. No sólo hay que darla sino recibirla con espontaneidad y alegría.
La ternura debe expresarse con naturalidad y en todo momento, pero sobre todo, en los momentos tensos y difíciles.
La ternura no es amanerada ni trivial y no se compagina con la agresividad.
Vivir la ternura no significa ser débil y manejable, sino generoso y acogedor. La ternura no se riñe con la energía.
La ternura no es exclusiva de la relación madre hijo. La familia, los hermanos y compañeros agradecen también este sentimiento.
La ternura se aprende cada día dando amor. Nunca es tarde para empezar a practicarla. Si bien es difícil entender la verdadera sexualidad sin ternura.
No confundas nunca la sexualidad con la ternura. Dar, expresar, y recibir ternura, es siempre muestra evidente de madurez.

El agricultor


Un hombre tenía un sembrado de flores estupendas; cada día salían de su cultivo centenares de paquetes a vender a la ciudad con las flores más bellas y fragantes que nadie pudiera conocer.
Este señor año por año ganaba el premio a las flores más grandes y de mejor calidad y como era de esperarse era la admiración de todos en la región; un día se acercó un periodista de un canal de televisión a preguntarle el secreto de su éxito, a lo que el hombre contesto:
- Mi éxito se lo debo a que de cada cultivo saco las mejores semillas y las comparto con mis vecinos, para que ellos también las siembren.-
¿Cómo?- respondió el periodista- pero eso es una locura, acaso no teme que sus vecinos se hagan famosos como usted y le quiten su importancia?
El hombre dijo: - Yo lo hago porque al tener ellos buenos sembrados el viento me va a devolver a mi cultivo buenas semillas y la cosecha va a ser mayor; si no lo hiciera así ellos sembrarían semillas de mala calidad que el viento traería a mi cultiva y cruzaría las semillas, haciendo que mis flores sean de mala calidad.
Lo mismo ocurre en nuestra vida. Si tienes la suerte de vivir bien, debes ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, pues el bienestar de cada uno está unido al bienestar común.

domingo, 10 de febrero de 2008

La botella

Un hombre estaba perdido en el desierto, destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada sin ventanas, sin techo.
El hombre anduvo por ahí y se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para protegerse del calor y el sol del desierto. Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, toda oxidada. Se arrastró hacia allí, tomó la manivela y comenzó a bombear, a bombear y a bombear sin parar, pero nada sucedía.
Desilusionado, cayó postrado hacia atrás, y entonces notó que a su lado había una botella vieja. La miró, la limpió de todo el polvo que la cubría, y pudo leer que decía: "Usted necesita primero preparar la bomba con toda el agua que contiene esta botella mi amigo, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar".
El hombre desenroscó la tapa de la botella, y vio que estaba llena de agua... ¡llena de agua! De pronto, se vio en un dilema: si bebía aquella agua, él podría sobrevivir, pero si la vertía en esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca, bien fría, del fondo del pozo, y podría tomar toda el agua que quisiese, o tal vez no, tal vez, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada.
¿Qué debiera hacer?
¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca... o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje?
¿Debía perder toda aquella agua en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables escritas no se cuánto tiempo atrás?
Al final, derramó toda el agua en la bomba, agarró la manivela y comenzó a bombear, y la bomba comenzó a rechinar, pero ¡nada pasaba! La bomba continuaba con sus ruidos y entonces de pronto surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia... Agua fresca, cristalina.
Llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de su contenido refrescante. Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y añadió otra frase:
"Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente".

sábado, 12 de enero de 2008

El hijo preferido


Cierta vez preguntaron a una madre cuál era su hijo preferido, aquel que ella mas amaba.
Ella, dejando entrever una sonrisa, respondió:
"Nada es más voluble que un corazón de madre, y, como madre, le respondo: el hijo dilecto, aquel a quien me dedico en cuerpo y alma:
Es mi hijo enfermo, hasta que sane.
El que partió, hasta que vuelva.
El que está cansado, hasta que descanse.
El que está con hambre, hasta que se alimente.
El que está con sed, hasta que beba.
El que está estudiando, hasta que aprenda.
El que está desnudo, hasta que se vista.
El que no trabaja, hasta que se emplee.
El que se enamora, hasta que se case.
El que se casa, hasta que conviva.
El que es padre, hasta que los críe.
El que prometió, hasta que cumpla.
El que debe, hasta que pague.
El que llora, hasta que calle.
Y ya con el semblante bien distante de aquella sonrisa, completó:
El que ya me dejó... hasta que lo reencuentre...
"Una madre siempre ve en su hijo la esperanza dormida que un día despertará, Su fe siempre la sostiene. Madre es madre, aunque el hijo se olvide de ella.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Ayuno extraño



Ayuna de palabras hirientes....y transmite palabras bondadosas.
Ayuna de descontento... y llénate de gratitud.
Ayuna de enojos... y llénate de mansedumbre y paciencia.
Ayuna de pesimismo.... y llénate de esperanzas y optimismo.
Ayuna de preocupaciones... llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejas... llénate de las cosas sencillas de la vida.
Ayuna de juicios a otros... y descubre a Jesús que vive en ellos.
Ayuna de egoísmos... y llénate de compasión.
Ayuna de palabras... y llénate de silencios para poder escuchar.
Si intentáramos esta forma de ayuno, nuestra realidad se ira inundando de paz......amor.....confianza...

domingo, 4 de noviembre de 2007

La palabra, siempre

Nos alivia pensar que nuestros hijos vivirán durante toda nuestra vida, que los amigos estarán a nuestro lado hasta el final... que todos los embarazos llegarán a término, que todos los bebés nacerán sanos, y vivirán por muchos años.
Nos empeñamos en jurarnos amor para toda la vida, aún sabiendo que es sólo una expresión de deseo...
En el amor, como en la vida, los "siempre", los "para toda la vida", los "nunca", nos calman... nos eximen de pensar en lo peor, en la muerte, en los imprevistos, en el dolor, en la injusticia, en los imponderables...
Y cuando las cosas no salen como hubiéramos querido, siempre podemos culpar a Dios, al destino, a la mala suerte...
Lo cierto es que la vida se maneja bien distinto... nos sobresalta, nos confunde, nos enoja, nos cambia los planes, y cuando nos acostumbramos, nos lo vuelve a cambiar.
Y que, a la larga, cuando miramos para atrás, cada cosa fue para mejor. Claro, si lo sabemos ver...
Tal vez debiéramos vivir con más entrega, con más ingenuidad, con menos exigencia... Tal vez debiéramos entender que las personas, las situaciones, están en nuestras vidas por algo, y que a veces la sutil presencia de otro es suficiente para un gran aprendizaje, para un gran cambio.
No son mejores las amistades que duran toda la vida, que aquellas que duran solamente unos días...
No son mejores las relaciones para siempre, que aquellas fugaces, que pueden cambiarnos la vida...
La intensidad no tiene relación con la permanencia en el tiempo...
Nada es para siempre, y cuando podamos comprender eso, entenderemos que cada momento vivido con alguien, cada instante sutil de la vida, tiene un mensaje para darnos, nos ocurre por algo, y que a veces bastan unos pocos segundos para captar el mensaje, y seguir nuestro camino, o dejar libre al otro para que siga el suyo...
Claro que es lindo tener amigos de toda la vida, relaciones intensas y duraderas. A veces tenemos el privilegio de contar con ellas. Pero otras veces, el roce es fugaz, casi imperceptible. A veces ni nos cuestionamos para qué tuvo que pasarnos esto en la vida.
He aprendido que cuando uno da lo mejor de sí, y toma lo que la vida, o la otra persona tiene para dar, puede seguir su camino en paz, sabiendo que el contacto ha sido posible, y que algo bueno saldrá de ello.
Y fundamentalmente, podemos dejar que el otro también se vaya en paz... sin reclamos, sin culpas, sin rencores...
Cada segundo puede ser una eternidad... de hecho, la Eternidad, no es más que una sucesión de instantes...

El burro


Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal rebuznó fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo qué hacer.
Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.
Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle.Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.
El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y desesperó horriblemente.
Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.
El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio...Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.
Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...
La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba.
Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos. Usa la tierra que te echan para salir adelante

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Decide ser feliz


La pequeña, bien perfumada y orgullosa anciana de 92 años, completamente vestida cada mañana a las 8 en punto con su cabello arreglado a la moda y el maquillaje perfectamente aplicado, aunque es legalmente ciega, se muda hoy a un asilo. Su esposo de 90 años murió recientemente, lo que motivó la mudanza. Después de muchas horas de esperar pacientemente en el recibidor del asilo, sonrió dulcemente cuando se le dijo que su cuarto estaba listo.
Mientras se desplazaba con su andadera hacia el elevador, le di una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las cortinas que colgaban de su ventana.
Me encanta" afirmó con el entusiasmo de un niño de 8 años al que le acaban de entregar una nueva mascota.
"Sra. Jones, no ha visto el cuarto... espere!".
"Eso no importa", respondió. "La felicidad es algo que decides con el tiempo. Si me gusta o no mi cuarto no depende de cómo estén arreglados los muebles ... depende de cómo arregle mi mente.
Ya decidí que me gusta ... Es una decisión que hago cada mañana cuando me levanto. Tengo la elección; puedo pasar el día en la cama repasando la dificultad que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan, o salir de la cama y estar agradecida por las partes que sí funcionan". "Cada día es un regalo, y mientras se abran mis ojos, me enfocaré en el nuevo día y los recuerdos felices que he almacenado... sólo por ésta vez en mi vida."
Moraleja: La vejez es como una cuenta de banco: tu retiras de ella lo que has depositado. Así que mi consejo sería que deposites una gran cantidad de felicidad en la cuenta de tu memoria. Gracias por tu parte para llenar mi banco de memoria...
Todavía hago depósitos! Y recuerda las 5 simples reglas para ser feliz:
1. Libera tu corazón del odio
2. Libera tu mente de preocupaciones.
3. Vive sencillamente
4. Da más
5. Espera menos
Piensa en algo: ¿Te has dado cuenta que si murieras mañana, la compañía para la que trabajas podría reemplazarte fácilmente en cuestión de días? Pero la familia que dejamos atrás sentirá la pérdida por el resto de su vida. Y hablando de eso, ponemos más de nosotros mismos en el trabajo que en nuestras propias familias?, realmente una mala inversión, ¿no crees?...

domingo, 23 de septiembre de 2007

Mi nombre es amor

Mi nombre es amor y no tengo sexo, edad ni raza. Nadie pudo jamás verme ni oírme ni tocarme. Y sin embargo, todos saben que existo porque alguna vez sintieron mi presencia.
Nací con el hombre y aún ya fui antes, porque el hombre mismo fue producto del amor, o sea, de mi mismo.
Habito en el corazón de los hombres y comparto mi hogar con otros sentimientos como la alegría, la tristeza, la ira y el odio.
No tengo brazos y sin embargo soy tan fuerte que muchos dieron la vida en mi nombre.
No tengo piernas, más sin embargo, puedo unir continentes sin mediar distancias.
Nunca tuve ojos, para que los quiero si sólo me interesa la belleza interior y para verla no los necesito.
No tengo boca y a pesar de ello, los más grandes poetas crearon los versos más hermosos que pronuncian por culpa mía.
No tengo oídos, pero soy capaz de escuchar la voz del corazón. ¿Como me alimento, podrás preguntarte?.
Me gustan las palabras dulces y los gestos cariñosos. Me encantan las miradas tiernas, el eco de las risas, el valor de la amistad.
Me robustezco cuando me alimento de ilusiones y de fe.
Crezco en el compromiso y la entrega.
Tengo mucho miedo a la ingratitud y a la traición.
El dolor y la pena pueden herirme pero no matarme.
No quisiera conocer la muerte, pero el olvido es capaz de causármela.
¿Qué donde estoy, cómo darse cuenta de qué existo?
Pues bien, fíjate en los ojos de una mujer acariciando la cabeza de su hijo recién nacido, ahí estoy yo.
Mira a tu alrededor las flores, los pájaros, el cielo, las nubes y las estrellas, y me verás a mi porque todos ellos fueron creados por amor.
Contempla el rubor en el rostro de una niña ilusionada al recibir su primer beso, sigo siendo yo. En el cariño del amigo que te tiende la mano, te comprende, te escucha y te reconforta, allí estoy yo.
En el beso afectuoso de un hijo al despedirse de sus padres, también estoy yo.
En la emoción de un hombre y una mujer uniendo sus cuerpos, estoy yo.
En el recuerdo de la sonrisa dulce de un ser querido que se fue, también estoy yo.
En la ternura de un niño jugando con un animalito y sigo siendo yo.
En lo que me motivó a contarte esto, también estoy yo.
En muchos sitios, a través del tiempo, sin importar las diferencias, estoy yo.
Si quieres buscarme hazlo, pero sabes que solo me encontrarás cuando ya no pienses más en ti mismo, en ese momento se abre tu corazón y me hallarás.

Reserva tu tiempo

Reserva tiempo para REIR, es la música del alma.
Reserva tiempo para LEER, es la base de la sabiduría.
Reserva tiempo para PENSAR, es la fuente del poder.
Reserva tiempo para TRABAJAR, es el precio del éxito.
Reserva tiempo para DIVERTIRTE, es el secreto de la juventud eterna.
Reserva tiempo para SER AMIGO, es el camino de la felicidad.
Reserva tiempo para SOÑAR, es el medio de encontrar tus objetivos.
Reserva tiempo para AMAR Y SER AMADO, es el privilegio de los hijos de Dios.
Reserva tiempo para SER UTIL A LOS OTROS, esta vida es demasiado corta para que seamos egoístas.

“Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.” (Proverbio árabe)

jueves, 6 de septiembre de 2007

El eco

Un hijo y su padre estaban caminando en las montañas. De pronto el hijo se cae, se lastima y grita: "Ahhhh"
Para su sorpresa, oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña: Ahhhh!"
Con curiosidad, el niño grita: "¿Quién está ahí?"
Y escucha: "¿Quién está ahí? "
Enojado con la respuesta, el niño grita: "Cobarde".
Y recibe de respuesta: "Cobarde".
El niño mira a su padre y le pregunta: "¿Qué sucede?"
El padre le contesta: "Presta atención hijo". Y grita: "¡Te admiro!".
Y la voz responde: "¡Te admiro!
"¡Eres un campeón!" "¡Eres un campeón!"
Y el padre le explica: "La gente lo llama ECO", pero, en realidad, es la VIDA.. que te devuelve todo lo que haces.
Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones. Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean. Si quieres una sonrisa en el alma, dirige una sonrisa al alma de los que conoces.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Cupido



Cuando buscamos un símbolo del amor solemos pensar en un niño armado con arco y flechas. Esa imagen corresponde a Cupido, el dios del amor en la mitología romana. Sus flechas representan el deseo y las emociones amorosas: cuando Cupido hiere a alguien con ellas -sea dios o mortal- le condena a enamorarse profundamente. También conocido como Eros en la mitología griega, este niño es hijo de Venus (Afrodita para los griegos), diosa del deseo, la belleza y la fertilidad.
EL DIOS DEL AMORTratándose de un dios mitológico, resulta extraño que Cupido sea representado con la figura de un niño. De hecho, su propia madre, Venus, se sorprendió cuando vio que pasaba el tiempo y la criatura no crecía como era de desear. Así que fue hasta el oráculo de Temis para consultarle su problema, y éste le contestó: "El Amor no puede crecer sin Pasión".
Lo cierto es que Venus no acabó de entender esa respuesta... Hasta que nació su hijo Anteros, el dios de la pasión. Cuando estaba junto a él, Cupido crecía hasta convertirse en un apuesto joven; pero cuando se separaban, el dios del amor volvía a su forma infantil y seguía con sus travesuras.
Cupido no sólo hacía nacer el amor en los demás, sino que también él lo experimentó en sus propias carnes. Por aquel entonces vivía en la Tierra una princesa llamada Psique, a la que Venus envidiaba por su gran belleza. Celosa, la diosa decidió acabar con la joven y ordenó a Cupido que se encargara del asunto. Pero su hijo, al verla, se enamoró de Psique y no cumplió con su cometido. Más bien al contrario: se casó con ella.
Como mortal, Psique tenía prohibido mirar a Cupido, y respetó esa norma hasta que un día, incitada por sus hermanas, no resistió más y le echó el ojo a su marido. Eso le valió el castigo de ser abandonada: desde entonces, Psique recorrió el mundo en busca de su amado superando los obstáculos que le ponían los dioses. Finalmente, los del Olimpo se compadecieron de ella, la hicieron inmortal y le permitieron volver a reunirse con Cupido.
DE TAL PALO...Venus no tenía nada que envidiar a su hijo en el terreno amoroso, puesto que era la diosa de la pasión, encarnaba el impulso erótico y el placer sexual. Y predicaba con el ejemplo. Tenía un ceñidor mágico que hacía que los hombres cayesen rendidos a sus pies: así no es de extrañar que todos los dioses quisieran casarse con ella... Aunque Venus los rechazó a todos, y como castigo a su orgullo su padre, Zeus, le obligó a unirse al dios menos favorecido de todos, Hefesto, que era feo y cojo.
Claro que eso no detuvo a Venus: se hizo amante de Ares, un dios mucho más apuesto y verdadero padre de algunos de sus hijos. Las infidelidades de Venus no pararon ahí, ya que se le atribuyen amores con otros dioses, como Hermes o Poseidón, y también con mortales como Anquises o el guapo Adonis.

martes, 4 de septiembre de 2007

El néctar de la vida

Un grupo de ex estudiantes, ya muy establecidos en sus carreras, se reunió para visitar a su viejo profesor de la universidad.
Una vez en casa del maestro, la conversación se concentró en quejas sobre el estrés en el trabajo y la vida. Al ofrecerles néctar a sus visitas, el profesor fue a la cocina y regresó con un termo de néctar y una variedad de tazas de: porcelana, plástico, vidrio, cristal, algunas comunes, algunas caras, algunas exquisitas, y les pidió que se sirvieran el néctar caliente.
Cuando todos los estudiantes tenían su taza en mano, el profesor dijo: "Si se han fijado, todas las tazas bonitas y caras han sido tomadas, dejando atrás las comunes y baratas. Aunque es normal que quieran sólo lo mejor para ustedes, ése es el origen de sus problemas y estrés.
Lo que en realidad querían era néctar, no la taza, pero conscientemente tomaron las mejores tazas y las estuvieron comparando con las tazas de los demás.
"Fíjense bien -prosiguió-: La Vida es el néctar, pero sus trabajos, el dinero y su posición social son las tazas. Las tazas son sólo herramientas para sostener y contener Vida, pero la calidad de la Vida no cambia.
"A veces -concluyó-, al concentrarnos sólo en la taza, dejamos de disfrutar el néctar que hay en ella.
Por lo tanto, no dejes que la taza te guíe... mejor goza el néctar”.
¡¡ Y SOBRE TODO GOZA LA VIDA QUE DIOS TE CONCEDE DÍA A DÍA!!
"Para ser exitoso no tienes que hacer cosas extraordinarias. Haz cosas ordinarias, extraordinariamente bien."

Un mundo mejor

Qué distinto sería todo, si fuéramos valorados, por lo que somos, y no por lo que tenemos.
Aceptemos que todo lo material se acaba, mientras que los sentimientos perduran, se acaba la belleza y también el poder, pero los buenos sentimientos nunca morirán.
La capacidad de un sentimiento, el rítmico latir de un sincero corazón, una mirada limpia que refleja el alma, nada de eso con lo material tiene comparación.
Aprendamos a mirar a las personas por dentro, admiremos lo que todas ellas son capaz de transmitir, y hagamos a un lado todas esas cosas que son vanas, porque sólo así tendremos un mundo mejor donde vivir.

El camino

Un día, un becerro tuvo que atravesar un bosque virgen para volver a su pastura. Siendo animal irracional, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subiendo y bajando colinas.
Al día siguiente, un perro que pasaba por allí usó ese mismo sendero para atravesar el bosque. Después fue el turno de un carnero, líder de un rebaño, que, viendo el espacio ya abierto, hizo a sus compañeros seguir por allí.
Más tarde, los hombres comenzaron a usar ese sendero: entraban y salían, giraban a la derecha, a la izquierda, descendían, se desviaban de obstáculos, quejándose y maldiciendo, con toda razón. Pero no hacían nada para crear una nueva alternativa.
Después de tanto uso, el sendero acabó convertido en un amplio camino donde los pobres animales se cansaban bajo pesadas cargas, obligados a recorrer en tres horas una distancia que podría haber sido vencida en treinta minutos, si no hubieran seguido la vía abierta por el becerro.
Pasaron muchos años y el camino se convirtió en la calle principal de un poblado y posteriormente, en la avenida principal de una ciudad. Todos se quejaban del tránsito, porque el trayecto era el peor posible.
Mientras tanto, el viejo y sabio bosque se reía, al ver que los hombres tienen la tendencia a seguir como ciegos el camino que ya está abierto, sin preguntarse nunca si aquélla es la mejor elección.

Sacrificio

Cada año en Alaska, hay una carrera de trineos con perros de 1,000 millas donde el ganador sale con un premio de mucho dinero y prestigio. Lo que pocos saben es que esta carrera conmemora una carrera original para salvar vidas.
En Enero de 1926, en el pueblo de Nome, Alaska, Richard Stanley, un niño de seis años, mostró señales de difteria, una enfermedad que suele ser tan rápida que acaba en pocas horas con el enfermo. Un día después murió el niño y con el peligro de una erupción de esta enfermedad entre todos del pueblo, el Dr. Curtis Welcha empezó inmunizando a todos los niños y adultos con un suero antidiftérico experimental. Pero en poco tiempo se acabó su provisión, y el suero más cercano se encontraba la ciudad de Nenana, Alaska, una distancia de Nome de 1,000 millas y de desierto congelado.
Asombrosamente, un grupo de hombres ofrecieron voluntariamente hacer el viaje con sus trineos con perros. Operando en relevos, un trineo empezó desde Nome mientras el otro, cargando el suero, empezó desde Nenana. A pesar de la congelación parcial de sus dedos y orejas – a pesar de su fatiga y agotamiento – estos hombres siguieron forzosamente por 144 horas en vientos de –50F grados hasta hacer llegar el suero antidiftérico a Nome.
Como resultado de este gran sacrificio, solo murió una persona más. El sacrificio de estos hombres inestimables había proporcionado el regalo de la vida a un pueblo entero.

lunes, 27 de agosto de 2007

sábado, 25 de agosto de 2007

Gestación

No me digan cosas rudas,
ni me cuenten nada grave...
ni me hagan saber tristezas,
ni que me asome a la calle.
Yo quiero mirar jardines,
ver el verdor en los parques...
Escuchar las tibias notas
del gorjeo de las aves.

Que en mis venas se deslice
mansa y placida la sangre...
Para que en ella se acune
mi niño sin despertarse.
No me digan cosas rudas
porque no quiero asomarme...
Necesito que comprendan
que ya no estoy para nadie.

Déjenme mirar los peces
a la orilla del estanque.
Déjenme que se columpien
mis sueños bajo la tarde.
(Un arrorro imperceptible
trae en sus notas el aire,
y la sonrisa de un niño
se presiente en el paisaje).

Tiempo perdido

Es aquel en el cual no nos entusiasma ya nada,
Ni disfrutamos tampoco de nada, ni amamos a nadie.
¿Tiempo perdido?
Aquél en el cual cruzamos por un lugar o un momento,
Sin tener plenamente conciencia de ello por estar
Siempre añorando al otro tiempo: al ya muerto,
O preocupándonos por aquél que aún no ha nacido.
¿Tiempo perdido?
Aquél en el cual no se aprende ya nada
Ni damos nada, ni esperamos nada de nadie;
aquél que construimos con mil esperanzas amortajadas
O tan sólo un intento fallido.
¿Tiempo perdido?
Aquél en el cual nos culpamos de todo, odiamos a todos
Y sufrimos de todo, permitiendo que un miedo tonto
O un abrupto enojo nos convierta en un individuo vencido.
¿Tiempo perdido?
Aquél que, de repente y sin darnos cuenta,
Ya se ha ido por guardar avariciosamente
Una espontánea sonrisa, un dulce "te quiero",
Un esperado perdón o un olvido.
¿Tiempo perdido?
Aquél en el cual decidimos guardar tras un viejo armario
El respeto a los demás o a nosotros mismos y en el que,
además, cínicamente gritamos: "¡que bien a mí me ha ido!"
¿Tiempo perdido?
Aquél que se aparece en el umbral de nuestra muerte
Y al cual le echamos la culpa de todo lo que fallamos
O de la mala suerte, en vez de reconocer que a Dios
Lo pusimos siempre de lado y en un lugar escondido.
¿Tiempo perdido?
Aquél que, tú y yo, permitamos que siga fluyendo
Sin mayor conciencia, amor o esfuerzo,
Evitando de esa forma que nuestro ser pueda
Al cien por ciento vivirlo